Mi princesita
Mi princesita sueña, viendo los atardeceres tras el cristal, con la mano apoyada en la barbilla, y la mirada perdida.
Mi princesita lee en los ojos de los demás, queriendo encontrar un brillo sincero; pero sólo encuentra ojos huecos, o a lo sumo su reflejo en ellos, pero nada más adentro.
Y mi princesita ya está cansada de miradas vacías e inexpresivas, de promesas incumplidas o de esperas alargadas.
Mi princesita se aburre quieta tras la ventana.
Llegó la hora de ponerse en marcha.

Mi princesita lee en los ojos de los demás, queriendo encontrar un brillo sincero; pero sólo encuentra ojos huecos, o a lo sumo su reflejo en ellos, pero nada más adentro.
Y mi princesita ya está cansada de miradas vacías e inexpresivas, de promesas incumplidas o de esperas alargadas.
Mi princesita se aburre quieta tras la ventana.
Llegó la hora de ponerse en marcha.
