Princesita destronada
La princesita destronada a veces llora en un rincón. No sabe qué le pasa, ni siquiera si alguien podría aliviar ese dolor que no sabe de dónde proviene. Y toda esa rabia se vuelve contra ella misma, se enfada con su ser y sin saber por qué. Y deambula por las calles en las que un día sonrió, recuerda el sol en su cara y se pone más triste.
¡Pobre princesita! Ojalá algún día se marchite esa pena que le nace de dentro, que alguien le coja la mano y le enseñe nuevas calles y rincones.
Un día la princesita volverá a sonreir. Y será feliz en su nuevo mundo.